Joshua Wong, una de las figuras más reconocidas del movimiento prodemocrático de Hong Kong, fue condenado el jueves a 10 años de prisión por conspirar para coludirse con actores extranjeros, bajo la ley de seguridad nacional.
El activista, de 30 años, se declaró culpable en septiembre. La acusación sostuvo que coordinó acciones con el activista exiliado Nathan Law y otras personas para solicitar a gobiernos, organizaciones o individuos fuera de China sanciones, bloqueos u otras medidas contra las autoridades.
El juez del Tribunal Superior, William Tam, dijo que la sanción debía ser proporcional a la gravedad del delito y expresar el rechazo de la comunidad al plan. La pena quedó por debajo de la cadena perpetua, el máximo previsto.
Los hechos imputados ocurrieron entre el 1 de julio y el 23 de noviembre de 2020. Según Tam, durante ese periodo Hong Kong enfrentaba un riesgo muy alto para la seguridad nacional y el estado de derecho.
La defensa de Wong y el contexto del caso
En la audiencia para determinar la pena, Wong afirmó que nunca había defendido la independencia de Hong Kong, promovido el “colapso de China” ni impulsado un cambio de régimen. También dijo que no recibió financiación extranjera ni pagó a consultores políticos de otros países.
El activista señaló que más tarde comprendió que se había equivocado al creer que sus actividades estaban dentro de la ley. El juez consideró su declaración de culpabilidad, su remordimiento y sus esfuerzos educativos en prisión.
La fiscalía describió una campaña política y mediática internacional de Demosisto, partido ya disuelto que Wong dirigió. Entre las gestiones mencionadas hubo viajes de cabildeo a Washington y reuniones con Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes, y con Marco Rubio, quien en ese momento era senador.
Tam dijo que Wong y Law se adentraron en el “campo de batalla internacional” antes de que entrara en vigor la ley de seguridad nacional, pero continuaron y adaptaron deliberadamente sus actividades para facilitar el delito. Pekín había calificado a Wong como una “mano negra” de fuerzas extranjeras por sus reuniones con políticos de Estados Unidos, Europa y otros lugares.
Wong está detenido desde noviembre de 2020, cuando se declaró culpable de incitar y organizar una asamblea antigubernamental no autorizada durante las protestas de 2019. Su liberación estaba prevista para enero del año siguiente.
Una residente identificada como ET Wong dijo que las sentencias habían dejado a muchos habitantes de Hong Kong con temor e incertidumbre sobre qué acciones, palabras o expresiones podían infringir la ley. El superintendente jefe del departamento de seguridad nacional, Steve Li, afirmó que Wong no era un “enemigo”, pero debía respetar la ley y “comprender su propio país”.
Pekín impuso la ley de seguridad nacional en 2020, tras manifestaciones que en ocasiones fueron violentas. Los casos de Wong y otras personas han sido observados por organizaciones internacionales de derechos humanos y por algunos gobiernos occidentales y asiáticos. En febrero, el magnate de medios Jimmy Lai fue condenado a 20 años por conspiración con fuerzas extranjeras y sedición.


