Las elecciones de EE.UU. 2026 definirán el control del Congreso, mientras autoridades y observadores vigilan posibles intentos de interferir en el proceso. Aunque los primeros resultados se esperan este martes, el escrutinio podría extenderse hasta el miércoles o jueves.
Las encuestas recientes han elevado las expectativas demócratas. El partido busca recuperar la Cámara de Representantes y disputar el Senado, pero sus dirigentes evitan anticipar una victoria para no desmovilizar a sus votantes.
El presidente Donald Trump calificó la contienda como “la elección intermedia más importante de nuestras vidas” y describió a los candidatos demócratas como “el elenco más extremo y peligroso de la historia estadunidense”. También afirmó que los republicanos serían los principales ganadores.
La Suprema Corte rechazó la solicitud de suspender el conteo de unos 20 mil votos en California. La petición se basaba en sospechas no comprobadas de que algunos sufragios correspondían a personas sin derecho a votar.
Las acusaciones de fraude y las amenazas de desplegar agentes migratorios cerca de centros de votación han generado preocupación por la seguridad. Autoridades locales y estatales temen que una recompensa de un millón de dólares ofrecida por información que conduzca a una condena por fraude electoral aliente actos de vigilancia por cuenta propia.
“No inviten al público a un sistema básicamente tipo vigilante donde vamos a decirles ‘hey, puedes ganarte un millón de dólares por venir a acusar a alguien de fraude’”, advirtió Chris Nanos, sheriff del condado de Pima, Arizona, en declaraciones a The New York Times.
Iglesias, sindicatos y organizaciones civiles prepararon mecanismos para denunciar obstáculos al voto, intimidación y posibles acciones federales contra sufragios emitidos o conteos. Miles de abogados, jueces jubilados y exfuncionarios del Departamento de Justicia también prepararon documentos para pedir a tribunales que frenen acciones que, a su juicio, puedan sembrar confusión sobre los resultados.
Entre las primeras señales que seguirán los analistas están los resultados legislativos de Tampa, Florida. También observarán las contiendas de Virginia Beach y Carolina del Sur. En esta última, la demócrata Annie Andrews compite contra Darline Graham, hermana del fallecido senador republicano Lindsey Graham.
En Virginia Beach, la demócrata Elaine Luria busca recuperar un escaño de la Cámara baja ocupado por un republicano. En Florida, un resultado fuerte de la demócrata Angie Nixon, exorganizadora sindical y comunitaria, podría ser indicio de un avance progresista, incluso si no obtiene la victoria.
Los republicanos tienen actualmente una ventaja de 218 a 214 en la Cámara de Representantes y de 53 a 47 en el Senado. La nota de origen señala que los demócratas necesitan sumar cuatro escaños en cada cámara para alcanzar el control. Cook Political Report proyectó que podrían llegar hasta 240 representantes, aunque la disputa por el Senado se considera más incierta.
Además de Carolina del Norte y Georgia, estados considerados competitivos para el Senado incluyen Florida, Maine, Michigan, Ohio, Texas, Iowa, Kansas y Alaska. Los márgenes estrechos en Maine, Michigan y Ohio podrían retrasar los resultados; los de Iowa, Kansas y Alaska podrían conocerse más adelante en la semana.